Pues si señores. Vamos potenciar el “boicot”, y a no comprar productos catalanes, porque son de lo que no hay nombre.

Esto claro esta, empezando por quien lleva una lista en el bolsillo para ir a comprar, y no comprar según que cosas.

Muy bien. Pues Cataluña vende en el resto de España, entorno al 44% de su PIB, y también comprar en el resto de España el 42% de su PIB, con el que produce parte del 44% que vende.

Ustedes no compren cantalan. Las empresas catalanas disminuirán sus ventas, y con ello su producción. Y en consecuencia, compraran menos productos en el resto de España para producir los que ellos hacen. Y posiblemente, su empresa, usted que es un boicotero, tendrá que hacer una regulación de empleo, y usted, boicotero, se quedara en la calle, sin trabajo pero con boicot, y lo mismo hasta es feliz y todo.

Pero que se le va a hacer. España es un país de Imbeciles. Siempre lo ha sido y siempre, parece, que lo va a ser. Si yo fuera catalán, iniciaba un proceso de Independencia, no de mayor autonomía.

Un ejemplo de Imbecilidad Española. En los siglos XVI y XVII se produjeron varias expulsiones de judíos y moriscos. Básicamente porque no eran cristianos. Vale. Pero si eran artesanos y comerciantes. Y España, Reserva Espiritual del Occidente, tenia que comprar todo lo que necesitaba al extranjero, pues aquí no había nadie que supiera oficios.

España estaba en guerra con Holanda, con el Duque de Alba a la cabeza de las tropas, y para poder guerrear contra los holandeses, la embajada de España, pedía prestamos a los banqueros de Amsterdam. ¡Chupate esa! ¿Cómo se explica?

En España había ganado ovino, y en consecuencia lana, pero la lana la compraban las manufacturas inglesas y francesas, y luego España compraba ropa ya hecha.

En España había madera, pues había bosques, y en España se hacían barcos, pero no se hacían muebles, pues a quienes sabían hacerlos, se los había expulsado el país por judíos, y España compraba muebles a Francia o a Italia.

Incluso la tan vanagloriada y mal parada Armada Invencible, tenia un “problema”. En España se había expulsado a los artesanos y comerciantes. Y se habían cerrado buena parte de las empresas de armamento. Cuando un barco ingles disparaba un cañón, lo hacia siempre con la misma bala. En los barcos españoles, antes de coger la munición del montón, había que ver si era un cañón, francés, holandés, veneciano, genoves, bábaro, sajón… pues según la procedencia, así era de gorda o de forma la bala que se debía emplear. Un ingles disparaba tres veces, y en el mismo tiempo un español no llegaba a una vez. Pero bueno, siempre nos queda el recurso de decir, patrióticamente, que el desastre fueron las corrientes marinas y las tormentas.

Lo dicho España un País de Imbeciles. Sigan así, con el boicot, que a más de uno lo veo despedido de su empresa, por imbecil.

Un saludo