Análisis de Balcanes. El Glamour de un error
Esta mañana he ido a mi oficina bancaria, más bien habría que decir cajaria. Y entre asunto y asunto, echo un ojo a lo que me rodea, y veo que el interventor que me atiende tiene tras de si un tomo titulado “Análisis de Balcanes”.
Ante eso pienso, me hago a la idea, me pregunto. ¿Este hombre estará estudiando Ciencias Políticas o algo similar? ¿Su estancia en el sector de la banca será solo temporal pues aspira a metas más elevadas? ¿Tal vez este ante el futuro Moratinos de la diplomacia española? No dije nada, por su puesto.
Ante un requerimiento mío, tuvo que ausentarse un momento para buscar una documentación, con lo que pude fijarme más en el libro. Análisis de Balances. Jo. ¿Balances? ¿No Balcanes? Vaya una mierda. Con lo chulo que estaba estar tratando de asuntos tan mundanos y miserables como mi situación financiera, recibos, tarjetas de crédito y demás, con un potencial futuro Yeinsbond español, y me encuentro con que he bailado una letra.
Con el glamour que daba a esa caja que ese empleado fuera un espía encubierto, que en ese momento estaba esperando a un contado, y de hay el libro “Análisis de Balcanes” como clave para identificarse mutualmente, y todo se había perdido por culpa de una puñetera “c” fuera de sitio.
Qué se le va a hacer. Cuando volvió, ya nada fue igual. La clásica monotonía gris bancaria se apodero de nuestra relación que desde ese momento fue desbocada por una pendiente, sin frenos, hacia el fracaso. Fracaso que quedaría plasmado en el típico: “…dame un extracto, me paso en unos días…”

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

bagamontse dijo
Me ha gustado mucho tu post-artículo.
Enhorabuena .
Lo haces muy bien.
9 Noviembre 2005 | 04:27 PM