Cehegín. De Peña Rubia al Patrimonio Europeo
Cehegín, o el triángulo pentamonticular, sobre el que la historia con el transcurso del tiempo ha dado lugar a uno de los conjuntos histórico-artísticos, más importantes de la Región de Murcia, incluido en el patrimonio de la Unión Europea. Efectivamente, Cehegín, forma eso mismo, para empezar, en la sierra de Peña Rubia, se pueden visitar unas de las pinturas rupestres más importantes de España, con una antigüedad que superan los 4.400 años. Antes de llegar a la ciudad, conforme se entra por la carretera procedente de Murcia, a orillas del ya seco río Quípar, se encuentran los restos, sobre un pequeño monte, de la antigua ciudad tardo-romana y posteriormente visigoda de Begastri, aunque hay que pedir la llave de la entrada en el ayuntamiento, pues el recinto esta vallado. Los siguientes restos que nos completan el triángulo, se encueran un monte, sitiado en frente de la iglesia de Santa María Magdalena, que pertenecen a una antigua fortaleza árabe del siglo XII.
Con los restos arqueológicos ya vistos, nos centramos en los dos montes que faltan, y que son precisamente los que dan a Cehegín, su característica imagen de todos conocida. En el primero de ellos, no por serlo, sino por ser el más prominente, se encuentra la iglesia de la Magdalena, de estilo mudéjar de haya por el S XVI, que hace las veces de templo y museo religioso, y enfrente de esta en otro monte la iglesia de la Concepción, construida corriendo el S. XVI. Entre estas dos iglesias, se encuentra lo más relevante de lo que podríamos denominar como el “Cehegín Clásico”. Podemos visitar, tomando la calle larga y algo empinada, la calle Mayor, que nos aparece en la explanada que da acceso a la escalinata que nos conduce a la ya mencionada iglesia de la Concepción y su amplio paseo-jardín, con excelentes vistas. Justo haciendo esquina en esta misma explanada, esta el hospital de la Real Piedad, construido en el S XVIII, y con una fachada digna de foto. Subiendo la calle, en la esquina superior del hospital, está, en la calle que sale a la izquierda, la antigua sinagoga judía de la ciudad, fechada en el S XV, y enfrente de esta calle, tenemos el edificio del casino, con fachada del S XVII, eso sí un poco deteriorada. Y el edificio señorial, que se encuentra junto al casino, sirve de sede al museo etnológico de Cehegín, siendo antiguamente, el palacio de los Duques de Ahumada, S XVIII. Continuamos subiendo la calle, hasta llegar a la explanada de la Iglesia de Santa María Magdalena, en la que nos encontramos con el museo arqueológico, en la Casa Cárcel, construida en el siglo XVII, y junto a él, pero un siglo más tarde, se encuentra el palacio de los Fajardo. Sobre esta plaza, se aposenta un jardín, y en uno de sus laterales, un mirador con vistas panorámicas de la ciudad y comarca.
Es interesante, no sólo visitar lo arriba mencionado, sino también, dar un paseo por el resto de la zona vieja, que se desparrama por las laderas de ambos montes, por sus calles estrechas, casi todas empinadas y muchas de ellas empedradas, o con escalinatas, para dar acceso a las zonas demasiado escarpadas. Ósea hay que ir andando. Esta zona conserva lugares de construcciones tan próximas, en las que a la contra del rey Felipe, en ellas nunca se ve el sol.
En cuanto a la parte nueva de la ciudad, eso ya es otro cantar, pues es como casi cualquier otra urbanización moderna, predominantemente, en terreno llano, con calles amplias y rectas, con gran cantidad de comercios, con los típicos bloques de viviendas...........
Pero además si visitamos Cehegín, una cosa que no hay que pasar por alto, es darse una vuelta por los alrededores no históricos, la huerta, los montes, la zona del embalse de Argos..... Para esto último, lo más interesante seria visitar el embalse y a partir de hay, todo lo que se encuentra entre él y el casco urbano. Para ello, podemos ir de dos formas, una cogiendo la carretera con dirección a Caravaca y como a unos dos kilómetros aproximadamente, se toma el cruce con dirección a Calasparra y por esta carretera, tras unos diez kilómetros aparece una gasolinera y poco después una carretera a la derecha que nos lleva al embalse. O bien, pasamos por la Gran Vía, hacia fuera del pueblo, al terminarse esta se gira hacia la izquierda, se cruza el río y a continuación la primera carretera que aparece a la derecha, direccion San Valentín. Por este itinerario se ira pasando por las distintas pedanías de Cehegín: Cañada Canara, Carrasquilla, Campillo de los Jiménez, La Pila. Todas más o menos a la vera del río Argos, que a su paso, aunque algo escaso de agua, va dejando un paisaje, que de no ser por saber donde estamos, raramente tiene que ver con la imagen que siempre se tiene de Murcia, todo inundado de verde, pero no sólo las tierras de cultivo, sino prácticamente todo el paisaje, con zonas de pinos, grandes árboles de diversas especies, unos sueltos y otros a modo de sombraje en caseríos, curiosos acueductos...... Para volver a Cehegín, se puede hacer por la carretera de Calasparra si se fue por la huerta, o por la huerta, tomando la carretera con dirección izquierda a la salida del embalse, si llegó a él por de Calasparra.
Y un pequeño gran aliciente más, para este lugar que hay que ver y no contar, son los condumios típicos, que en algunos de sus variados restaurantes podrá probar y con ellos la guinda pondrá a su visita a esta milenaria villa, que se encamina, desde el dos mil antes de Cristo hasta él y próximo dos mil d. C, hacia de año cero.
Pues hasta aquí la excursión. Eso si, puede que algo haya cambiado, aunque no mucho, pues este texto es de 1996.
Un Saludo desde Murcia

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
