Tierra de Pasiones, o la historia de un cura cabrón
Es una historia lejos de los típicos tópicos de Hollywood, de las de sabor agridulce y lagrima a moco tendido. Película franco-canadiense, de actores poco conocidos en España, a excepción de Gèrard Depardieu, el cura.
La historia se desarrolla en Canadá, a finales del Siglo XVIII, cuando Francia e Inglaterra se disputan el territorio, centrándose la acción en Québec, en los días previos a la perdida de la colonia por Francia, para pasar a manos inglesas. Esto no esta muy bien reflejado, ya que para esta situación cronología, se recurre a reuniones de militares ingleses en Londres, y a intentar reflejar el corrupción y descomposición social de la colonia francesa, ya que esta en una situación de incertidumbre social al flotar en el ambiente que Francia abandonará el territorio, y la situación es de “sálvese quien pueda, y tonto el último” entre las clases dirigentes. Pero esto no es la historia de la película, es más bien algo que esta de pasada, y que podría haber sido perfectamente prescindible.
Por otro lado, tiene un cierto trasfondo político. Como si Francia quisiera justificarse, o pedir disculpas, por dejar abandonados a los francófonos del Canadá. A la vez, que señalar las diferencias entre un canadiense de ascendencia francesa y otro de ascendencia inglesa, como fomentado el nacionalismo de la región de Québec.
Lo importante es la historia de una mujer joven, viuda, con una hija y una india adoptiva, que se dedica a la venta de plantas medicinales, ungüentos, filtros de amor, y en general cualquier “remedio” que se pueda conseguir con la mezcla de hierbas. En esto que aparece un “apuesto” cazador-trampero, hijo de un notario que acaba de morir.
Este se encuentra entre los trapicheos políticos del momento, sus amigos, y su creciente relación con la vendedora de mixturas, a la que conoce en un forcejeo con unos soldados. Pero en torno a él se traman una serie de traiciones y alianzas, que dejan la historia…
Los acontecimientos se precitan, y Francia abandona Canadá, tomando posesión los ingleses del territorio, y con ello también cambian muchas otras cosas incluida la situación personal del que era el mejor amigo del hijo del notario.
Pasa el tiempo, y ya sin cargos policitos ni sociales, este último vuelve a Québec, e inesperadamente, sin que él tenga nada que ve en ello, los acontecimientos se disparan dando un vuelco muy importante la situación de todos los personajes. Del que no se sabrá la causa hasta el último instante de la película, en el lecho de muerte del cura.
La película, como casi todas las francesas, es lenta, al principio, casi hasta la extenuación. Algo pesada también. Narrando las aventuras y desventuras de los personales, enredados, unos sabiéndolo y otros sin saberlo, en una telaraña de intereses, y unas relaciones imposibles que van a llevar sus vidas a situaciones limite, en lo que es una historia triste, al tiempo que con momentos de esos, en plan cursi, de miel y rosas.
Pero esta bien llevado, ya que aunque el ritmo es muy lento, consigue meter al espectador en la película, e ir creando una expectación-tensión ante los acontecimientos que se van desarrollando, que hacen que en determinados momentos, la sala sea recorrida por un clamoroso susurro por los hechos vistos, y que en otros, más de un tipo duro, y vi a varios, no pudieron reprimir sus lágrimas.
Es un cúmulo de pasiones, como su titulo indica, que se van amontonando con la lentitud de la película, pero que no por ello tienen menos fuerza, quedando presas como en una olla a presión, hasta que la propia acción hace que los videntes de la misma las manifiesten.
En cuanto al vestuario, escenarios, etc, bueno, en ese aspecto hay momentos en los que no es creíble, por lo amontonado y artificial que se ven las cosas, tal como quedan dispuestas. Aunque cuando están en espacios más sencillos o amplios esta bien. Aunque tal vez siga fallando el vestuario, al hacer a unos muy zarrapastrosos, pero eso si cuidados y detallistas, y a otros demasiado típicos con la imagen preconcebida que se tiene de ese tipo de personaje, quedando artificial.
Efectos especiales digitales no hay. Genial. Lo cual se agradece, pues cuando una bomba inglesa, de esas se bola metálica, cae en la ciudad, sale una chispa de llama, tierra, polvareda, y nada más. No parece que ha explotado una refinería o una bomba atómica.
En cuanto a la banda sonora, es muy tranquila, en los momentos románticos, abundan los violines, mientras la escena se va deslizando hacia arriba o un lateral para fundir a negro, y salir en otra situación diferente. Si se espera un desnudo no hay ni una pizca de carne a la vista. Y en los momentos dramáticos, tiene fuerza, hace que la emoción llegue que intenta trasmitir llegue al espectador. Las partes con letra, están cantadas por Celine Dion, para quien quiera un adelanto y lo pueda conseguir, o sea un fan, el tema central de la peli, lo canta ella, y se llama “La Nouvelle France”.
Y como se puede ver, llegados a este punto, no he contado el final; no he contado el pseudofinal, pues cuando parece que acaba no lo hace; no he contado quien es quien; y no he contado por que el cura es un cabrón. Es una peli diferente, y no esta de más verla, para desintoxicarse del cine de explosiones, monstruos, tiros, neuras, chascarrillos fáciles… Es diferente. Es interesante. Me ha gustado bastante, y cuando entré en la sala no sabia de lo que iba.
La película tiene web, pero como “buenos” franceses, sólo esta francés e ingles. Genio y figura, chovinistas hasta la sepultura. Así que no la pongo.
Un Saludo desde Murcia

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

Teresa dijo
Esta, por lo que cuentas y lo que no dices, debe de estar muy bien. La pena es que aquí ya no esta, me tendré que esperar al DVD.
Insisto. ¿Donde publicas tus críticas? Son geniales, de lo mejor que he leido hasta ahora en cuestiones de cine. ¡Quiero más!
Lo dicho, Feliz y Prospero 2006 a todos
31 Diciembre 2005 | 12:28 PM