España No Existe
En el sentido que nos la pintan, de Nación, País, Estado, España nunca existió históricamente. Y lo que existe ahora es un conjunto de cosas, más o menos cohesionado, y más o menos unido “por el interés te quiero Andrés”.
España es más bien una región geográfica, o incluso una idea, pero no una Nación. Francia, Inglaterra, Italia… si son naciones, en el sentido de tales. Pero España es la Península Iberia, o Celtiberia, o Hispania. En todos esos conceptos entra, no sólo lo que consideramos el Estado Español, sino también Portugal y Andorra. Tres países en un mismo territorio llamado España, o Hispania.
La cuestión de que España se llame así, es por la animadversión que siempre se ha tenido hacia Portugal, una vez que se separa de León, y se establece como reino independiente. Desde entonces se ha visto a Portugal con recelo, como a un enemigo traidor, que desde allí también nos ha visto como al enemigo que los quiere engullir.
Con le paso del tiempo, los Reinos Hispanos: León, Navarra, Aragón, Castilla y Al-Andalus, se fueron unificando. Hasta quedar bajo un mismo rey, Fernando el Católico, todas las Coronas. Quedando “fundada” España como tal, con el reinado de Carlos I, pues al ser un rey criado en el extranjero, no se veía como rey de cuatro reinos, sino como emperador de dos: Alemania, y España, que era como se le llamaba a este territorio en el extranjero.
En consecuencia, nunca hubo un territorio llamado España, aunque si Hispania, pero englobaba a Portugal y Andorra. Algo así como el Reino Unido o Gran Bretaña, dos denominaciones de un país nunca ha existido. Pues siempre, todo el mundo, se refiere a él como Inglaterra, pero esta solo es uno de los tres, pues hay que añadir Gales y Escocia, e incluso Irlanda del Norte.
Ese nuevo país fue funcionado medio bien, pues se reconocían las distintas peculiaridades, costumbres, fueros, y demás de cada territorio, con una ordenación de estos, heredada en parte de Alemania, lugar del que también era emperador Carlos. Pero las cosas comenzaron a torcerse cuando llegaron los Borbones, que impusieron una visión centralista del Estado, a lo francés, como el Rey Sol. Aboliendo todos los fueros y unificando un conglomerado de territorios heterogéneos en sus formas de ser, y de entenderse y entender a los demás. Lo que conllevo, que desde entonces, no haya parado de haber tensiones por uno y otro lado.
Tensiones que han terminado convirtiéndose en lo que a día de hoy se llaman “nacionalismos”, pero que no son otra cosa más que la continuación, por otras vías, de lo ya reclamado en Las Guerras Carlistas, o la Guerra de Cataluña de mil setecientos y pico, y en algunas sublevaciones más que hubieron por todo el territorio desde la llegada la nueva dinastía y sus nuevos métodos de gobierno.
En consecuencia, un “ni contigo ni sin ti” que dura ya dos siglos y medio. Los actuales nacionalistas dicen “… no te quiero…” pero se hacen de rogar. Y los antinacionalistas dicen “…tira por ahy, lárgate…”, pero se hacen querer. Para al final discutir si estamos en alguna parte o en ningún sitio. Y por más que les pese a unos y a otros, todos juntitos, todos revueltos, y todos en el mismo sitio.
Un Saludo desde Murcia, el Rincón del Sureste, en todos los informativos, del Estado Celtiberico Plurinacional de las Hispanias.

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
Pobre dijo
Por primera vez leo algo parecido sin destilar odio, alarmismo o cualquier otro -ismo.
Me alegro de haberte leido, aunque probablemente haya cosas que podrían puntualizarse, me parece una buena y sencilla lectura. Y lo sencillo, a vece, se vuelve complicado.
11 Enero 2006 | 11:20 AM