Memorias de una Geisha. O la imbecilidad de la gente...
De entrada de película cuenta la vida de una geisha, desde que una niña es vendida para ello, hasta que se convierte en tal.
Nos explica las vicisitudes por las que tiene que pasar, desde su selección, miserias, penalidades, y las virtudes. Recalcando siempre la diferencia entre una prostituta y una geisha.
La ambientación esta bien conseguida, muy japonesa, aunque la actriz sea china. Un poco lenta, y la música... Bueno, muy orquestal, muy japonesa, muy oriental, pero tan artificial que no da el pego de estar en Japón.
La historia, a mi entender, tiene dos partes claramente definidas:
Para empezar, cuando Chio llega a la escuela contra su voluntad y sólo quiere fugarse. Hache es rebelde, impetuosa, no respeta las normas... El personaje tiene vida e interés. Es original e inesperado, impredecible.
Y en segundo lugar cuando decide que quiere ser geisha. Momento en el que la película deja de tener interés, pues a partir de ahí la protagonista sucumbe a los convencionalismos sociales, y se convierte en una marioneta de sus defensores y las circunstancias.
Tratan de crear una historia de amor no correspondido, la rivalidad entre geishas, la guerra, pero nada consigue darle ritmo y vida a la película. Es como un desfile de modelos a lo oriental.
Se empeñan en explicar y diferenciar a las protagonistas de las prostitutas, con la cosa de que una geisha "vende" lujo, entretenimiento, arte, saber estar, conversación, etc. Pero al final lo que hace una geisha, según la película, es vender su virginidad, con un nombre muy raro, al mejor postor, y que este la mantenga de por vida. Lo cual es muy parecido a la prostituta, sólo que esta como es más burda, menos glamurosa, no esta instruida y tiene peor marketing, necesita varios clientes por día, no le vale siempre el mismo.
Una cosa me dejo clara esta película. El Dinero no entiende de patrias ni banderas. Como demuestra que los empresarios que aparecen en ella, primero muy patriotas con Japón, y cuando termina la guerra, buscan desesperadamente hacer negocios con las tropas invasoras de EE.UU.
Y la gente es imbecil, si, me costo ir varias veces ir al cine para ver esta película, pues siempre estaba agotada, básicamente porque mucha gente, imbecil, esperaba ver una pseudo-porno, sin saber de lo que iba, simplemente el hicieron sinónimo geisha-sexo, y al no ser así pues empezaban a incordiar, que si hablando, que si los móviles, que si me levanto, que si protesto... Imbeciles.
En general me gusto.
Un Saludo desde Murcia

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo