Sí, quiero... cobrar
Es fácil que una boda se vaya de madre: amigos, familiares, compromiso por aquí, acoplado por allá, y te plantas en los tropecientos invitados. Pero cuidado: hay que estar ojo avizor. Si le invitan a un bodorrio, desconfíe de todo aquel que desentone claramente: ese camarero que derrama la sopa sobre la solapa del padrino; ese monaguillo que confunde el vino con la Coca-Cola; ese misterioso comensal al que nadie parece conocer y que insiste en filmar el baile nupcial… Cualquiera de ellos puede ser un detective privado infiltrado por la SGAE, que no perdona una en su locura recaudatoria. Suerte que por la marcha nupcial no pueden reclamar derechos de autor, o ya habrían denunciado a unas cuantas iglesias.
Publicado por Baquia el 21 de abril de 2006
Un Saludo desde Murcia

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
MMG dijo
Pues a mí no me cobrarán......porque no me pienso casar por la Iglesia.
22 Abril 2006 | 10:14 AM