Me Encanta el Acento de…
Pues hoy voy a explicar el porque de esta saga de artículos, por al que en tantas ocasiones se me preguntó, cuando la estaba poniendo.
Coincidió con la vorágine del “Estatut”, cuando cada dos por tres salían gentes, con uno u otro planteamiento a darse, a darse dentelladas en la yugular, porque los unos eran unos nosecuanto y los otros unos nosequelotro.
Entonces pensé. ¿Habrá algo que muestre que la gente no es tan diferente, como la quieren pintar?. Y de hay surgió “Me encanta del acento de…” Donde quedó claro, mediante los comentarios de unos de otros, que es muy fácil y sencillo entenderse, y que la diferencias entre alguien de Murcia y León, o de Girona y Huelva, o de Tenerife y Albacete, o de Asturias y Málaga, o de Vizcaya y Castellón, etc… No eran tan grandes como se querían pintar, entorno a realidades históricas, naciones, identidades nacionales, etc.
La gente, indistintamente de su procedencia, puede entenderse perfectamente, y no por ser catalán se tienen tres ojos, y por ser extremeña se dispone de tres tetas en la espalda, y un gallego no se dedica a devorar niños, y por ser valenciano no quiere decir que se vaya a degollar a todos los conquenses, y que los andaluces no continúan dirimiendo sus diferencia como Curro Jiménez, etc.
Todo eso quedo claro, creo, en esta saga de artículos, con los comentarios de quienes los leían.
Pero claro, al final siempre surgen divergencias, malos rollos, roces… y creo, desde mi punto de vista, que es por una deficiencia estructural del sistema político español. En España no se ha constituido un sistema autonómico que una los territorios desde sus peculiaridades, pues todos, de una forma u otra las tienen, sino que se plantea como una exaltación de las diferencias, a modo de enfrentamiento. De forma que, entre otras cosas, hay quien emplea el hablar una u otra lengua como un elemento de diferenciación, barrera, separación, no como un “Me encanta el acento de…”, y que cada uno hable como quiera, sino como “Excluyo a quien no tenga el acento que me gusta a mi”.
Entonces hay esta el problema y lo que pretendían mostrar estos artículos, el tener un sistema político que en lugar de potenciar las peculiaridades dentro de una unidad, exalta las diferencias como forma de división.
Un Saludo desde Murcia

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
Dadá dijo
Pues tienes razón, nos parecemos mucho más de lo que quisieran muchos de nuestros políticos. Y no sólo en cuestión de acentos, si no también los diferentes idiomas.
Esta semana, por ejemplo, hay en Madriz (en la mismísima sede de la comunidad) una exposición sobre la cultura catalana. De hecho parece que fue una propuesta de la Espe al Maragall.
El caso es que la dichosa exposición lleva por nombre "la cultura catalana" Y los carteles que la publicitan han tenido la genial idea de escribir este título en los dos idiomas, de modo que bajo el texto en castellano "la cultura catalana" se puede leer el mismo texto en catalán que dice así "la cultura catalana"
O sea, exactamente igual.
19 Mayo 2006 | 03:59 PM