¿Imbeciles en fiestas o Inveciles en fiestas?
Esta es una duda que se me viene planteando desde días atrás. Fiestas. ¿Por qué decir fiestas es sinónimo de imbeciles? Ya se, ya, es un poco excesivo este planteamiento, pero es que cuando hay fiestas a la gente normal no se la ve, solo se ve a inveciles.
Gente que considera que estar en fiestas es emborracharse, hacer el cafre, tardar los más posible en dormir, hacer cuantos más destrozos mejor… O sea un atrajo de imbeciles.
Si estas de fiestas lo que se debería hacer es pasárselo bien, no molestar a los demás, ver o participar en las actividades programadas por los organizadores, y en definitiva, pasárselo bien.
¿Pero que sentido en la diversión festera, rayar coche, quemar contenedores, tirar tracas a altas horas de la madrugada, dejar los portales llenos de vómitos, incluso tirar paredes o romper escaparates…? ¿Eso es diversión?
¿Porque los ayuntamientos no crean unidades policiales de fiesta, y a toda esta gente la meten en la cárcel mientras duren las fiestas de que se trate? Pues parece que es en fiestas cuando despiertan sus “instintos”, pues fuera de esas fechas señaladas en el calendario, son gente “normal”, que no quemaría un contendor, y le pondría un petardo de gran ponencia en el portero automático de su bloque después de llamar para despertarle y que coja el telefonillo, ni tampoco pasarían por una tienda y romperían el cristal del escaparate… y todo esto.
Todo eso no son gamberradas, con otro cosa, y esa gente debería ser dejada fuera de la circulación conforme fueran haciendo esas “cosas”, a ver si de una vez, unas fiestas locales, o patronales, o ciudadanas, o de barrio, de lo que se quiera, pueden ser unas fiestas con gente que se lo pase lo mejor que pueda y no casi campos de batalla donde pandillas de inveciles se lían la manta a la cabeza y tienen patente de corso para hacer, deshacer, destruir, romper… todo lo que les salga de las narices.
Un Saludo desde Murcia La Seca y Sedienta

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo