Diamantes de Sangre. No es Divertida. Es Guerra
Ayer fui a ver Diamantes de Sangre, esperan la típica película ñoña y políticamente correcta del guaperas “Dicaprio”, o lo que es lo mismo, no muy convencido de entrar en la sala. Pero me encontré con algo que más que una peli de ficción parece un documental. Como un si estuviera viendo En Portada o Informe Semanal pero con personajes que tienen una serie de peripecias en la zona.
Es una película dura, casi difícil de ver, sin concesiones al espectador. Hay mucha violencia, extrema, hasta el punto de ver “en directo” maga larga o manga corta. Sangre sin miramientos. Ejecuciones. Asesinatos. El adiestramiento, con lavado de cerebro, de los niños soldado. Masacres sin el más mínimo sentido, ni causa, ni motivo. Minuto tras minuto sabes que lo siente va a ser que algo malo le va a pasar a los personajes, no se sabe el que, pero que será malo, seguro. Es una guerra.
No podían faltar los diamantes. Son el eje fundamental de la historia, en la vertiente de la trama internacional y económica que da pie a la guerra, junto con la parte humana que son los refugiados y los niños-soldado, como también en gran medida lo fueron de aquella guerra. Y lo que mueve a Archer, un exmercenario actual traficante de armas y diamantes, causa parte de los problemas de Salomón, un agricultor de la zona, y trae a una cantidad de malos considerable, ejércitos privados pagados por los combatientes según les va la economía, es un diamante muy particular.
Es una peli que no busca gustar, tampoco busca ser lacrimógena, incluye gran cantidad de frases lapidarias con las que va dejando a Occidente con el culo al aire frente al Tercer Mundo, al trato que se le da y porque, y a África en particular. Mezcla la opulencia de los despachos de Nueva York, las calles de Londres, los chalets en Sudáfrica, o los mercados de diamantes de Tel Aviv, con la amputación de manos, los esclavos en las minas de diamantes, los campos de refugiados, los mercenarios extranjeros....
No hay un final feliz, al uso. El chico no se marcha con la chica. No se toman un café en una terraza de París. No hay momentos divertidos. Ni tan siquiera simpáticos.
Hay un par de puntos que intentar ser dramáticos y emotivos, pero dado que una de las claves de la peli es EEA, al final, terminan como el resto de la película.
Nunca he estado en una guerra, menos mal, pero creo que no debe ser muy diferente a esta película. Cuando vivía en Tenerife conocí a un emigrante de Sierra Leona, y lo que el contaba no difería mucho de lo que se en la pantalla. Tal vez, él, intentara contarlo menos crudo.
Hace dos concesiones al espectador. Una es la banda sonora. Esta genial. Muy buena. Y la segunda es que en esencia, esta historia es como, por no decir lo mismo salvando las distancias, La Perla, un cuento-novela corta, de John Steinberck. Coinciden en lo fundamental de ambas historias.
Me ha gustado.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
dMed-bagamontse dijo
Hola Escipión. A mí tambien me ha gustado la película.
Me quedo con esta frase que dice el protagonista...
"..A veces me pregunto,¿llegará Dios a perdonarnos por lo que nos hemos hecho entre nosotros? Luego me doy cuenta de que Dios se fue de este sitio(Africa) hace mucho tiempo.
12 Febrero 2007 | 11:51 PM