«El sujetador es como los zapatos; si te sobra, va mal, y si te aprieta, fatal»
Destaca que el sostén «debe sujetar sin oprimir» y que la mujer de hoy busca prendas muy sexys
Nuria dirige junto a su padre, Andrés, el equipo de diseño de las tres marcas de una firma -Sardá- convertida en una referencia internacional en el mundo de la lencería.
-¿Cómo es posible que el 94% de las españolas ignore su talla de sujetador?
-¿Es impresionante! Preguntas a las mujeres qué talla usan y la mayoría no sabe responder con exactitud. No lo entiendo, pero lo compruebo con amigas y gente con la que hablas. Y no sólo eso. Ignoran también cómo se lo deben colocar y cómo les debe quedar. Es una de las cosas más extrañas que existen, ja, ja!
-¿Cómo se lo deben colocar?
-Se debe adaptar perfectamente al cuerpo y sujetar sin oprimir. No nos debe sobrar ni faltar nada. 5 milímetros para nosotros es una talla. El sostén es como los zapatos. Si te sobra, va mal; y si te aprieta, fatal.
-¿Debe sujetar bien el pecho desde abajo?
-Mi padre siempre dice que el sujetador es como un trapecio. Tiene que aguantar bien la espalda y mantener una perfecta armonía con los aros y el peto para que nos sintamos cómodas.
-Pues 7 de cada 10 mujeres no utilizan el que les corresponde.
-Con los problemas de salud que ello conlleva. Aparte de causar dolores de espalda, un aro que no esté en su sitio lastima el pecho.
-¿Los senos sufren lo suyo si no están bien sujetos?
-En caso contrario, los filamentos que los aguantan se van rompiendo. Es lo que provoca que el pecho se caiga. Y cuando cae, es para siempre.
-Algunos sostenes son tan diminutos y con copas inadecuadas que no recogen las mamas en su integridad.
-Hay mujeres que desean más pecho del que tienen y entonces piden un sostén con relleno y bien ajustado para que, sin molestarles, les mejore su silueta. Algunas desean reducir y que les disimule al máximo y otras que, simplemente, les recoja. Cada marca tiene su patronaje, pero esto cambia con las modas.
-Se llevan los pechos prominentes.
-Hay a quien no le gusta que alcen un pecho picudo y lo quieren más redondito.
Erotismo sofisticado
-Algunos modelos suyos son muy escotados.
-Los hacemos muy escotados, pero también tapados. Hay un abanico amplio para cada estilo.
-Muchos de los que venden casi sólo tapan los pezones.
-Ja, ja. El sujetador ha vivido muchas revoluciones. En los setenta tenía que ser invisible. Molaba no llevarlo y si te lo ponías, aparentar que no lo tenías puesto. Ahora, prima un erotismo sofisticado, refinado, lúdico, de lujo y muy buen gusto. ¿Pero nada vulgar! La gente quiere unas prendas cada vez más sexys. Desea sentirse elegante, pero sin rozar la vulgaridad.
-Algunos muestran más de lo que ocultan.
-Apostamos por una lencería sugestiva. Por ejemplo, con un rebordado tapando sólo la aureola o el pezón o por un modelo que en realidad es un lazo de seda sobre el pecho. No enseñas nada pero es tan sugerente...
-¿Es imprescindible el sujetador?
-Sí. ¿Sea cual sea el tamaño del pecho! Hay que invertir en un sujetador de calidad. Si realmente nos tomamos el tiempo de conocer nuestra talla y buscar uno bueno, no tiene por qué molestar. Realmente, nos olvidamos de que lo llevamos. Vamos tan cómodas... ¿Y tendremos el pecho como queremos y donde queremos!
-¿El color es el motivo que más influye en la elección?
-¿Hummm! Depende del uso que le des. No es lo mismo usar un sostén para hacer deporte que para ir a una fiesta o para vivir una noche romántica.
-En esas noches , ¿qué difícil resulta desabrochar algunos!
-(Risas). Los de lazos tienen algo mágico. Caen tirando de los extremos. No sé por qué, pero los hombres en esto, a veces, sois...
-¿Unos manazas?
-No es tan difícil como parece. Serán los nervios del momento...
-Serán, serán.
-Pero nosotras lo podemos hacer de delante, de espaldas, sin ver, viendo... No es muy complicado.
Entrevista a Nuria Sardá. Lencera
Publicado por La Verdad de Murcia, el 23 de abril de 2007
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispanico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo