Homosexualidad del psiquiatra
Llevamos una temporada en la que sea por unos u otros, la homosexualidad, los gays, las lesbianas, siempre están en la palestra. Bien por libros que hablan de que hay que recurrir al electroshock, bien porque se pida el derecho al matrimonio, bien porque se opongan, con manifestaciones incluidas, a las adopciones por dos personas del mismo sexo.
Todo esto me lleva a plantearme el camino el psiquiátrico para lo integristas de cada tendencia.
No voy a decir que tengo una gran cantidad de amigos gays y lesbianas, no es cierto. Solo conozco a dos parejas de cada, que tienen ocupaciones de lo más diverso, y que en muchas ocasiones me dicen que el circo mediático que forma entorno a lo gay es por el poder adquisitivo del colectivo, al no tener cagar familiares y en consecuencia disponer de más renta disponible. Ya se, es una opinión más. Por otro lado, son una gente que no va ni presumiendo ni escondiendo que son homosexuales, simplemente tienen por pareja a otra mujer o a otro hombre, pero no van haciendo exhibición o provocación de ello, si toca un morreo toca, y sino no toca pues no toca. Pero no van con la bandera gay por todas partes, la gente lo sabemos, ya esta.
El problema viene por los gays y lesbianas, cuando toman por bandera esa circunstancia, opción, preferencia, condición, o como se le quiera llamar, pero siempre tienen que estar con ellos son más guays, más chachis, más monos, más listos, más instruidos, más formados, con más dinero, por el hecho de ser homosexual. Y donde quiera que vayan tienen que ir dando el cante con que son gays y lo van a demostrar a todo quiste. Esta gente debería ir al psiquiatra, y que le ponga una terapia. No por el hecho de ser homosexual, sino por los problemas de personalidad, de ego, de aceptación propia o de lo que sea, pero esa gente no esta bien de la cabeza.
El problema viene por los que son homófonos, integristas católicos, integristas machotes, y que plantean al gay como al maricón o el marica, y que consideran que se trata de una aberración o de una enfermedad, que se debe tratar como tal, encarcelando a quienes tengan estas prácticas por aberraciones antisociales, cosa que no hace mucho se hacia en España y que aún se hace en muchos países, o bien que al ser una enfermedad se les debe tratar con electroshock, con mujeres o con hombres según la tendencia, teniendo relaciones sexuales heterosexuales, y que escriben libros muy sesudos sobre porque es una enfermedad, y se inician las “terapias” en las iglesia, o por profesionales de centros de formación de mucho renombre integrista católico. Que deben separarlos de su familia como castigo, y que serian un gran problema, etc, etc. Toda esta gente también debería ir al psiquiatra, y recibir tratamiento, no por ser unos machotes, sino por los problemas de personalidad, comportamiento y trastornos en la percepción de la realidad que padecen.
En cualquier caso, cuando oigo o veo a un gay haciendo apología de su condición porque sí, como si todos los demás debiéramos ser homosexuales, y por no serlo somos poco menos que unos pobres desgraciados; y cuando veo a la parte contraria con sus tesis antigays, con el crucifico como parte del remedio y el cable de alta tensión frente a una película porno como continuaron del mismo. Tengo la sensación de que ambos son unos integritas que nos llevan al nivel de coger a un violador y darle medallas al merito por su gran labor para promover la heterosexualidad. Pero hasta a la fecha, a los violadores, además de cárcel, se le da terapia psiquiátrica y no medallas, y eso hay que tener en cuenta con esta gente integrista y extremista, que debe ir al psiquiátrico.
Al final todo se resume en una cuestión, que cada uno, si no perjudica a los demás, puede hacer lo que le venga en gana, y cuando con su actuación haya terceros que salgan perjudicados, para eso está la policía. Pero mientras tanto nadie es nadie para meterse en la vida de los demás, indistintamente de que esta vida sea de cuello para arriba, bajo las sabinas o en el retrete, pero si no hay motivos para una actuación policial nadie tiene porque meterse en la vida de nadie, en cualquier aspecto.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

Ramsés .... dijo
Completamente de acuerdo.
Muy bien resumido todo en el párrafo final del post.
Salud.
2 Septiembre 2007 | 01:10 PM