Crimen y Castigo, no precisamente el de Fiódor Dostoievski
Estoy últimos días, aunque es una constante desde hace ya tiempo, se está muy en el candelero el tema del terrorismo domestico, principalmente por la cuestión de un programa de televisión que llevó a su plató a una persona que días más tarde fue asesinada.
Sobre este tema se habla mucho de medidas cautelares, leyes integrales, ordenes de alejamiento, incongruencias judiciales, situaciones de dependencia emocional o económica de las víctimas, etc. Pero a mi modo de ver, la cuestión no se soluciona con nada de lo plantado hasta ahora, por un motivo muy sencillo, no hay miedo al castigo. El castigo que se impone no está acorde con el crimen cometido.
No es posible que un tipo mate a su señora, de digamos diez puñaladas o le pegue fuego con liquido inflamable o la queme con acido, y después a este individuo se le condene a cuatro, seis, ocho, tal vez diez años de cárcel, que raramente se cumplen completos. De esta forma el crimen sale gratis, el castigo es como una especie de vacaciones pagadas, que encima cuando sale de cárcel percibe el subsidio por desempleo. Tiene narices la cosa.
Ya sé, miedo al castigo, eso puede parece que implique castigos feroces, que no tienen porque se la pena de muerte, que son incompatibles con un sistema democrático, puesto que este se basa en la confianza en las instituciones, en la falta de miedo, o un miedo moderado, para que puede funcionar, o por lo menos se tenga la sensación de libertad. Y si los castigos son feroces esa confianza se pierde, y el miedo se traslada a todos los órdenes de la vida.
Pero la cuestión seria articular esos castigos feroces, acordes con el crimen, de manera que sólo se aplicaran cuando estuviera claramente probado, mediante sentencia firme, los hechos que se imputan al criminal, y en ese caso aplicarlos. No tienen que ser la condena a muerte, ni tampoco la mutilación física, sin tampoco la tortura. Pero si el trabajo forzado de por vida, o por una condena larga y sin posibilidad de disminución, en actividades de las considerada penosas por su esfuerzo o condiciones.
¿Que en España no están regulados, más bien están prohibidos los trabajos forzados? Las leyes están hechas para cambiarse, y en un país donde a buena parte de la población le da más miedo el trabajo que un pelotón de ejecución, no sería una mala medida.
Voy a poner dos ejemplos de leyes despiadadas que a día de hoy existen y que nadie se escandaliza porque anulen a la persona. Por lado están los accidentes laborales, si se prueba, por ejemplo en la construcción, que el accidente fue por una mala actuación de la empresa, aparte de que pueden ir a la cárcel el constructor, el promotor, el arquitecto y el aparejador, las indemnizaciones que pueden tener que pagar, sino es una gran empresa, llevan a la ruina a las respectivas familias. Y por todo lado la Ley de Protección de Datos que impone sanciones, que excepto para empresas de gran nivel, son imposibles de pagar a una pyme normalita, con multas que pueden llegar hasta los cien millones de pesetas.
¿Entonces la acción punitiva hacia una empresa, o el empresario individual-autónomo, puede ser tal, que lleve a la ruina al empresario y a su familia, pero contra un criminal confeso hay que tratarlo con algodones?
La cuestiones es articular la relación entre el castigo y el crimen, para que exista una conciencia cierta en el criminal de que por su crimen va a pesar toda la vida como la propia lapida que habrá sobre el muerto, para que se cree esa sensación de miedo hacia el castigo, y no la actual “la mate porque era mía, y ahora me van a tocar las pelotas”. Ningún castigo que le permita seguir viviendo es lo suficientemente grande, o excesivo, ya que el muerto ya no tiene posibilidad de nada, excepto de criar gusanos gordos.
Por supuesto, este tipo de castigos feroces también se pueden poder en práctica con otro tipo de crímenes. Siempre salvaguardando todos los derechos del criminal, hasta que quede demostrado que es un criminal, entonces ni piedad ni derechos, sus únicos resquicios deben ser el derecho a la no tortura y el derecho a la vida para que pueda sufrir durante toda su vida todo el mal que ha hecho.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
observador. dijo
Enhorabuena por el post.
Saludos.
24 Noviembre 2007 | 11:23 PM