Febrero: 28, 29 y bis
Este año es bisiesto, o lo que es lo mismo, que febrero tiene un día más, y en consecuencia es el cumpleaños todos aquellos que, pese al paso del tiempo, solo los cumplen cada cuatro años.
Pero ¿de dónde viene esto de 29 de febrero?
Para empezar hay que irse a Roma, al Calendario Juliano, donde Februarius era el último mes del año, no el segundo, y no tenia 28 días sino 29. Cosa que quienes hacían los almanaques en Roma sabían que era incorrecta, y que por aquello del movimiento de la Tierra, y demás historias Tolomeicas, se debía añadir un día al año cada cierto tiempo para corregir desajustes.
Ahora bien, eso de ir añadiendo y quitando días era un rollazo, y pensaron que el año siempre debía tener los mismos días, por lo que en lugar de añadirle a febrero un día y que tuviera 30, lo que hacían era añadirle un “bis”, en concreto el 24, y entonces mes iba …22, 23, 24, 24bis, 25, 26… Pero ojo, el día no se podía de forma exacta cada cuatro años, sino que se ponía a discreción de quien mandaba, para que un cargo durara un poco más y poder quemar documentos, para que los impuestos fueran más caros, para joder una “elecciones”, para que hubiera un milagro que no se pudiera celebrar muy seguido, para joder una fiesta, etc. O lo que es lo mismo, llevaron al vicio y la corrupción al almanaque del pobre Julico.
Total, que pasaron los años, y un día juntaron todos lo gerifaltes de los curas de entonces, cristianos, en lo que paso a la posteridad como El Picnic de Nicea del año 325 d.C., bueno, también hay quien lo llama el Concilio de Nicea. Allí los señores consideraron que, de acuerdo con el Calendario Juliano, la Pascua debía celebrarse el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinoccio de primavera, uff… y todo sin una sola coma, ya les vale.
Esto quedo muy bien, gran invento este de las matemáticas mezcladas con los almanaques, la luna y las estaciones. El problema fue que como ponían el día demás donde les salía de las sotanas, ya que las buenas costumbres no hay que perderlas, pues pasado un tiempo la cosa ya no iba muy bien encaminada, y para el Siglo XVI como que ya se les habían perdido algo así como 10 días por el camino. Total que el papa dentonces, Gregorio XIII, llego y en 1582 se saco de la manga un nuevo calendario, que para no ser menos que Julio también llevo su nombre, El Gregoriano.
En este nuevo alarde de tecnocronología de su época, tras un montón de operaciones matemáticas, consultar a sabios y alquimistas, contemplar los astros, y joder a todos lo que ya tenían maquinas de hacer almanaques en funcionamiento desde hacia mil años, dijo que el año no empezaría en marzo, el Martiues de los romanos, sino en enero, que era, Ianuarius ,el mes número once de los romanos, y febrero pasaba a ser el segundo mes del año, y encima con un día menos, con 28, que cada cuatro años, de forma precisa y segura, pasaría a tener 29 días.
Total que la nueva ocurrencia papal fue acogida con gran júbilo, bueno para algunos, pues por parte de ortodoxos griegos y rusos, y también por los luteranos, calvinistas y anglicanos, fue como quien oye llover, pues de hecho en Grecia el Calendario Juliano estuvo en uso hasta 1922, e incluso aún hoy los actos litúrgicos de toda la Ortodoxianidad se rigen por el Juliano. El caso, a lo que iba, que con gran júbilo en España, Portugal e Italia, así como en todas las posesiones de los dos primeros, el cambio fue instantáneo, el resto fue cambiando, pero se lo pensaron un poco más.
Ah, y a los ingleses los timaron con esto del nuevo calendario, pues en 1752, el rey de turno de la Gran Bretaña, se levantó con el pie izquierdo, el pobre hombre casi se hizo un esquince, pues su ayudante de cámara esperaba, que como de costumbre, se levantara con el pie derecho, y al hacerlo con el otro y no encontrar su tupida y real alfombra, y si el vulgar suelo que pisaban el común de los mortales, dio un gran respingo que casi le lleva al suelo. Por lo que como muestra de su contrariedad ordeno que ese día fuera el 29 de febrero, cuando según el Juliano era el 15, o lo que es lo mismo, para mayor gloria de las decisiones de su rey, los ingleses, escoceses, galeses y demás habitantes de los territorios británicos, fueron de golpe, catorce días más viejos. Aunque claro desde entonces, algunos, también en la Gran Bretaña pudieron apuntarse al club de los que cumplen años solo una vez cada cuatro.
Pues hasta aquí esta historia…
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo