Que mala es la envidia, sobre todo cuando el envidioso queda retratado
Hace unos días un tipo ponía verde y de más colores diversos, en una conversación, a los empresarios, principalmente de la construcción, aunque de forma indeterminada, sin nombres ni apellidos, que ahora decían que las cosas estaban canutas, y hacia especial hincapié en los cochazos de lujo, en los yates y todos estos excesos que, en algunos casos, han acompañado, al también en algunos casos, dinero rápido y abundante del ladrillo. En un tono agrio y de palabrería mal sonante.
Lo curioso es cuando este mismo tipo, no mucho tiempo después se compra un “cochazo”, eso sí, usado, ya con sus añicos y su kilométricos, y las cuestiones curiosas siguen cuando aún más tiempo después, y en consecuencia más próximo al presente, me entero de que este tipo de pirra por montarse en una barca y salir a navegar.
O lo que es lo mismo, cuando al prójimo le van bien las cosas y puede tener cochazo y yate, malo, pero cuando al prójimo le van mal la cosas, cojonudo, y al final, lo que se quiere es lo mismo que tiene el prójimo, aunque sea en plan cutre.
Que mala es la envidia, y encima es uno de los deportes nacionales. Así no va.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada


La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
lilian fernandez dijo
Cuanta razon tienes, pero que se le va hacer la mayoria es asi.Bs.
21 Julio 2008 | 04:15 PM