PP: los que auguraban que España se rompía, se rompen
No corren buenos tiempos en el PP, donde el sectarismo y los localismos se están imponiendo a los intereses nacionales del partido, poniendo en entredicho lo que se supone que han sido sus credenciales hasta ahora, ante el silencio y la inactividad de Rajoy.
El PP había venido teniendo una dirección férrea que le hacía hablar con una única voz, unificada entorno a los discursos del “España va bien” o de la crispación de la legislatura pasada, que al no recuperar el poder, que malo es no mandar, le están pasando factura.
Las alianzas en Navarra con UPN se resquebrajan, por la intención de esta formación de pactar con el PSOE en Madrid los Presupuestos Generales del Estado, a lo que se oponen el PP de Navarra y la dirección nacional, dejando el máximo exponente de lo delicado de la situación en la “encerrona” a Rajoy en su visita a Navarra, donde quiso hacer y no pudo ni decir, que tuvo su clímax en la suspensión de la rueda de prensa por las preguntas incómodas que se le planteaban.
En Madrid ya son conocidas las discrepancias entre la corriente extremista y la moderada, que permanecen más o menos solapadas, en una guerra de batallas de salón porque mandan en la Comunidad y en el ayuntamiento, pero cuando el poder se pierda en una de las dos Instituciones vendrán las leoninas dentelladas sin piedad entre una y otra facción por acaparar todo el poder en la comunidad autónoma.
Hay que sumar Cataluña, donde desde la dirección nacional se impuso a su candidato a la dirección regional, con las tensiones que ello supuso, y la desconfianza hacia el “Nuevo PP de Rajoy” que no permitía al PP de Cataluña decidir sobre su dirección, despreciaba a los candidatos más valorados por la ciudadanía en las últimas elecciones para aupar a la dirección al que menos respaldo popular había conseguido, en lo que era una muestra de ultraje absoluto a las bases.
Y a todo esto, faltaba la Sra. Cospedal, que se muestra abiertamente contraria al trasvase Tajo-Segura y se alía con el presidente socialista de Castilla-La Mancha para finalizar el uso de esa infraestructura en lo que se refiere al envío de agua a Murcia y Valencia. Agua que estas Comunidades pagan a precio de oro a Castilla-La Mancha, aunque luego no se sepa exactamente qué es lo que esta última hace con ese dinero, pues su destino, según la ley del trasvase, debe ser la mejora y modernización de regadíos en la comunidad manchega. Cospedal se desmelena con un discurso plenamente nacionalista de ataque a sus compañeros de partido, que va directo a la línea de flotación de lo que ha sido la política del PP en Murcia y Valencia, desatando con ello el malestar entre sus colegas costeros, que ven con recelo como con esas declaraciones la dirección nacional del partido les deja de lado y les pone en la cuerda floja.
Mientras tanto, mientras la tierra que pisa se resquebraja bajo sus pies y el futuro del Partido Popular cada día se ve más incierto y fragmentado, Rajoy no sabe, no contesta, está ausente. En lugar de dar un puñetazo sobre la mesa y poner los puntos sobre las “íes”, está dejando hacer, en una deriva que, tal vez, cuando pretenda decir “aquí estoy yo”, ya sea demasiado tarde y su cabeza este rodando sobre las moquetas de Génova.
¿Se está fraguando el fin del partido como tal por las tensiones regionales internas, o la liquidación de un líder de cartón piedra?
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

Ricardo dijo
Que se rompa España no quita ni pone para que se rompa el PP. Son dos cosas diferentes que pueden ocurrir a la par.
España se rompió ya y prueba de ello es la guerra de guerrillas que protagonizan las mafias locales, cada una tirando para su corralito. La España en la que la solidaridad interterritorial estaba por encima de todo ha desaparecido y ahora lo que se avecina es un conflicto civil de consecuencias imprevisibles. Esa es la realidad aunque algunos progres prefieran ver en este guirigay una suerte de "pluralismo" que no es más que un engañabobos para designar lo que en realidad se cuece: muerte del pacto constitucional y de la constitución misma y nacimiento de los conflictos para que cada cierto tiempo tengamos una guerra civil entre "hermanos" (más bien entre primos). Guerra entre aldeas que se llama.
8 Octubre 2008 | 03:40 PM