Pezones de notaría
Esta mañana he estado haciendo diversas gestiones, entre ellas visitar una notaría para recoger una documentación. En ella me ha atendido una señorita muy atenta y de muy buen ver, y me ha llamado poderosamente la atención, que conforme le hablaba los pezones, los dos, se le iban poniendo erectos, tanto que he llegado a pensar que podía estar en peligro mi integridad física, pues no haber nada cuando llegue, ya, escasos segundos después se empinaba tras la camisa como el tamaña de la falange de un dedo. Ella también se ha dado cuenta de la circunstancia, pues una vez estos han dejado de “crecer”, la señorita se ha puesto colorada, muy colorada, tanto que por momentos me he puesto a ojear a oficina para localizar los extintores en caso de que ella, la mesa, silla o papeles diversos comenzaran a arder.
Jo, he salido preocupado de la notaria, pues si era mi natural sex-appeal me podría esperar un mañana, cuanto menos poco discreta; si es que ella en ese momento particular… bueno, mejor no pensar en lo que puede haber pasado cuando me haya ido. En cualquier caso ha sido chocante la anécdota.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada



La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
lilian fernandez dijo
Bueno, bueno vaya lo que despiertas no te abras dado cuenta y tu carisma se habra ampliado para provocar esa reaccion JAJAJA Un besazo
28 Enero 2009 | 07:55 PM