Obama en Praga II. El Vengador
La segunda parte del discurso fue más patética que primera si cabe, tanto que la enfervorecida muchedumbre que instantes antes de aclamaba y vitoreaba, enmudeció. Fue un discurso de amenaza, advertencia y guerra, pero por nuestro bien.
En un principio cuando era aclamado como si de Madonna o Michael Jackson se tratara en su salida al escenario para un concierto, el discurso, como dice mi texto anterior, fue mesiánico al tiempo que muy guerrafriista, en el sentido me mirar a hacia atrás y echar flores a los checos.
Pero la segunda parte, cuando se comenzó a haber de su ideario sobre los conflictos, las armas nucleares, y a nombrar a países concretos, era un discurso que daba miedo, ese no era el Obama que el mundo se ha acostumbrado a aclamar, era frio y amenazador. Más que un hombre era un peligro.
Su discurso se limitó a amenazar a todo bicho viviente, con lo que no iba a tolerar, lo que no iba a aceptar, lo que no permitir, y etc, etc. En un tono que perfectamente se podría haber hecho ese discurso rodado de Esvásticas, en la plaza del Palacio de Oriente en los años cuarenta, en Pyongyang o en la misma Praga cincuenta años antes.
No era un discurso de diálogo o de negociación, era un más de lo mismo, un amenazar al mundo, con lo que EEUU hará a los que se salgan del redil y no cumplan sus designios, pero sin mesura ni ningún tipo de contención, era la exaltación de la amenaza en estado puro.
O haces lo que yo diga y cuando yo lo diga, o te doy con el garrote, y no hay opción posible, o mi voluntad o garrote, y ahora dialogamos de lo que tú quieras, del tiempo, de un cuadro, de que música te gusta…
Este Obama va a creer muchos más problemas que sus predecesores, y a no tardar mucho si sigue en la línea de su discurso de Praga, pero será por nuestro bien, por nuestro bien como vieja Europa decadente e incluso por el bien del mundo entero, pues él no ha venido a trabajar para los EEUU, él ha venido por el bien de toda la Humanidad.
UN Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada.

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo
