Castidad por devoción, castidad por obligación, puñetas con la lubricación…
Hasta hoy conocía a Bartolo, ese que tenía una flauta con un agujero solo, a Bartolín, a Bartolomé, también a la Bartola esa a la que todo el mundo es aficionado a tumbarse, pero no a Bartolino, que no es otra cosa que un punto rojo oscuro dentro de una inflamación, que se produce cuando tras un periodo de castidad voluntaria, o por falta de arroz para hacer una buena paella con conejo, no se practican determinadas artes, y cuando un buen día, por un arrebato, o por haber conseguido puntualmente el arroz, se ponen en práctica esas técnicas ancestrales y ya casi olvidadas, pues resulta, que la falta de práctica llevada por el arrebato del momento, hacen que la lubricación no sea la adecuada, y venga a joder la marrana el tal Bartolino con una bartolinitis, o lo que es lo mismo, una inflamación molesta y dolorosa de la cara interna de la vagina, a la entrada de ésta, con lo que la castidad pasa a ser obligatoria mientas no se le da el tratamiento correspondiente.
Pero claro, es que hay refrán que dice “…lo que no disfrutan los cristianos se lo comen los gusanos…”. Señoras a calzón quitado, que viene el tal Bartolino y pasa lo que pasa…
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo

Óscar dijo
Yo soy un varón de 31 años de edad, y soy virgen, es decir, nunca he tenido relaciones sexuales con una mujer ni con un varón, pero tengo el vicio de masturbarme desde que tengo 15 años de edad. Quiero dejar la masturbación, pero nunca he podido dejarla del todo. Sólo he conseguido reducir el número de masturbaciones. Yo soy masturbador, pero no soy violador ni pederasta. Quiero ir virgen al matrimonio y no cometer adulterio ni fornicación, pero, sin embargo, quiero practicar la poligamia poligínica, es decir, el matrimonio formado por un solo hombre y varias mujeres, o al menos practicar el matrimonio temporal, es decir, casarme y divorciarme cada media hora, y cada media hora tener una esposa diferente, porque yo, como cristiano, considero la poligamia y el matrimonio temporal como males menores que la masturbación, el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, el incesto, la zoofilia, el bestialismo, el sadismo, el masoquismo, el sadomasoquismo y las demás perversiones sexuales. El matrimonio temporal y la poligamia son pecados mortales, pero son pecados que ayudan al ser humano a no practicar la hipocresía, ni la doble moralidad ni las perversiones sexuales mayores. Yo tengo en cuenta que nadie está capacitado para cumplir la Ley de Dios al cien por ciento, porque nadie está capacitado para amar, obedecer y respetar a Dios al cien por ciento.
16 Diciembre 2009 | 06:36 PM