“…una cacerolada…” El Gran Triunfo de Mariano Rajoy
Apenas hace una semana del apoteósico antepenúltimo “empujón” a Rajoy en Barcelona, con Ferrari y todo, y cuando las encuestas dicen que el PP ganaría unas elecciones, y cuando también dicen que ya es claro el cambio de tendencia, y cuando aseguran que Rajoy es más líder que nunca… un alto representante del PP sale advirtiendo, o amenazando, no quedó del todo claro, con una cacerolada que desalojaría a José Luis Rodríguez Zapatero del gobierno de España.
Parece que hay quienes con esto de haber perdido el poder, y el gobierno, pero sobre todo el poder, están tan nerviosos por sus hipotéticos futuros éxitos, que no distinguen entre un Estado Democrático y una república bananera, pese a autoafirmarse como demócratas por activa y por pasiva, que confunden España con un país del tercer mundo, donde los gobiernos no se cambian tras unas elecciones sino por una turba enfervorecida que sale a la calle con cacerolas, hace múltiples destrozos, y la secuencia termina con el parlamento o algún ministerio rodeado de papeles llevados por el viento y llamas y humo saliendo por sus ventanas. ¿De qué color sería esa nueva “revolución de los colores”? Tal vez no tuviera color, y si un simbólico animal: ¿La Revolución el Aguilucho?
Cacerolada como aviso, advertencia o amenazada… No lo sé, tal vez solo un calentón de boca no medido, pero de haberla, pues cosas más raras se han visto, ¿Quién la convocaría? ¿Sería anónima, por sms espontaneo, o como las manifestaciones contra el aborto o la educación, donde el PP no “pinto nada”?
Autobombo, mucho autobombo, y más autobombo, pero da la impresión que ni ellos mismos se creen las encuestas, ni la capacidad de su más líder que nunca, dado que parece que se autoven como que el PP no ganará las próximas elecciones o que Rajoy las perderá nuevamente, que recurren a este tipo de esperpentos.
Ante declaraciones tan jugosas como estas no queda más remedio que recurrir al sabio y acertado refranero español cuando dice cosas como: aunque la mona se vista de seda, mona se queda; la cabra siempre tira para el monte; o donde hubo siempre queda. Para concluir que bueno es tener un caudillo dictador que permite gobernar a discreción sin tener que pasar por el trance de las elecciones, sobre todo cuando existe el riesgo de perder estas últimas. Que mala la es la nostalgia cuando se entremezcla con el subconsciente…
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo