El Terrorista de Detroit. Cuéntenme otra milonga
Umar Farouk Abdulmutallab, ingeniero nigeriano y por lo que se ve agente comercial a comisión de las empresas que fabrican los famosos, y hasta ahora, detestados escáner corporales.
Llevan ya un par de años queriéndonos hacer pasar por estos aparatos, carísimos por cierto, además de dejar en pelotas al personal, por nuestra supuesta seguridad, claro está. Pero que precisamente, al dejar en pelotas al menda de turno, chocaban con todas las leyes de protección de intimidad de cualquier país, y en consecuencia se rechazaba su instalación.
Un buen día un avión hacia EEUU, como no podía ser menos, y que había salido de Europa, como no podía ser de otra manera, iba un torpe terrorista, que debía ser medio aprendiz de mago, que supuestamente vestía unos calzoncillos explosivos, y a los que, como si de un kit de magia potagia se tratara, debía inyectarles una extraña sustancia para que hicieran “pum” y el avión se estrellera. Pero en lugar de eso, el truco salió mal, y tan solo formó una humareda que le quemó las pelotas o el pompis, no se ha especificado.
Curiosamente el “terrorista” no hizo esa operación en el aseo del avión, donde lo habría podido preparar con tranquilidad y bien, tampoco la hizo durante las ocho horas que el avión paso sobre el Atlántico, sino sobre territorio EEUU y poco antes de aterrizar.
Chamusquina, chamusquina, esto huele a chamusquina… más allá de la entrepierna del susodicho.
¿Quién gana? ¿Quién pierde?
Está claro que el complejo industrial que vive del binomio miedo-seguridad va a ganar mucho dinero.
Igual de claro queda los ciudadanos, que además van a pagar todos esos artilugios de seguridad con sus impuestos, son quienes más van a perder.
¿Y el terrorista? Este, o estos, pensando como un terrorista, me parece que son los que menos tajada sacan, sino contamos el negociazo que es preparar una nueva guerra en Yemen para parte de la Administración Obama. Mira que si los terroristas precisamente, bueno mejor me callo, en otra ocasión.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo