Ave “Botitas”
Efectivamente en Roma un emperador hubo que pasó a la Historia como “El Botitas”. Su nombre completo, el real, era Cayo Julio César Augusto Germánico, esto tal vez a poca gente le diga algo, pues no fue el superviviente del Triunvirato, ni tampoco es que se supone que con más agujeros que un colador gritó, o tal vez susurró, aquello de “…tu también Bruto…”, cuando el tal Bruto, que debía serlo un rato, le hacía un nuevo agujero.
Por cierto, su madre fue la famosa Agripina, y su padre un tal Germánico, que no habría sido nadie si no es porque lo adoptó el Hombre más Triste de los que en el Mundo son, como un intelectual contemporáneo llamó a Tiberio.
A lo que iba, que el tal Germánico era general romano, y de los buenos, lo que no sé es si fue general por la adopción por parte del Tristón, o si éste lo adoptó por lo buen general que era. Pero cuando su papi, el Germán, se iba a la guerra, el “nene” se iba con él, y tenía como afición ponerse las botas-sandalias de los soldados-legionarios, que tenían el nombre de caligas, y su diminutivo “calígula”.
Calígula, “El Botitas”, fue el sobrenombre con el que pasó a la Historia el emperador, algo sanguinario y pirado, Cayo Julio César Augusto Germánico.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo