Desaparición del Ministerio de Hacienda, la salvación de las Comunidades Autónomas
El Estado de la Autonomías tiene un gran problema, y es qué mientras el Estado, el central, recauda las CCAA gastan, y esto lleva a diferencias abisales entre los sueldos pagados por la administración central y las distintas administraciones autonómicas para una misma función.
Estas diferencias salariales son claramente palpables en los salarios de Guardia Civil y Policía Nacional con respecto a las policías autonómicas; entre el personal sanitario dependiente del Estado, Ministerio de Sanidad y restos del antiguo INSALUD, frente a los salarios pagados en los servicios autonómicos de salud; en la Administración de Justicia, donde el salario de los funcionarios transferíos es sustancialmente mayor que el de los que aún depende del Estado; los propios funcionarios de las respetivas Consejerías de Hacienda y el Ministerio homónimo. La lista se puede seguir extendiendo, pues aunque parezca mentira todavía quedan muchas funciones duales entre la CCAA y el Estado central.
El despilfarro autonómico viene, más que por las manidas excusas de siempre: de la cercanía al ciudadano, de la gran cantidad de servicios a prestar, de la demanda continua por parte de los usuarios, etc. Su origen real es la “irresponsabilidad”, el estar en un Estado de “pides y te dan”. Las comunidades autónomas no recudan los impuestos, alguno en concreto de carácter menor, pero la gran masa que es el IRPF, Sociedades e IVA los recauda en su mayor parte el Estado.
Después vienen las CCAA y piden, y el Estado le da. Pero en realidad no saben de dónde ha salido el dinero, no son responsables de conseguirlo, solo son responsables de pedirlo, y de gastarlo… aunque esto último daría mucho de qué hablar.
Las CCAA se deben responsabilizar de sus ingresos, recaudar y saber de dónde sale el dinero. De ese modo ajustarían más sus cuentas, y malgastarían menos. El Concierto Vasco debe generalizarse, las Comunidades deben gestionar todos sus ingresos, y después pagar al Estado por lo que éste les aporta, como puedan ser la cuenta de Justicia, ferrocarriles, aeropuertos, autovías, pantanos, puertos, Guardia Civil, Policía Nacional, etc. Todo pagado a la presentación de la factura.
De este modo las CCAA verían que las carreteras no son gratis, y que la Justicia no es por la cara, y que la seguridad tiene un precio… Se vería patente el coste real que para el Estado tiene un servicio, y el sobrecoste que le añaden las CCAA con la atomización en su adquisición, que lo encarece, o por salarios astronómicos que en muchos casos pagan.
El Estado debería añadir un porcentaje para un fondo solidario de reserva, para el caso de que catástrofes y similares, pero la solidaridad para todos, por la cara, tiene que terminarse, ya que eso solo fomenta la irresponsabilidad y el despilfarro, total si que las Comunidades con más recursos siembre van a estar dando una parte de sus ingresos a las que menos tienen. ¿Entonces como se espera que estas últimas alcancen a las primeras, si siempre están enchufadas a la teta del subsidio solidario?
Los tiempos de cuando Alfonso XIII visitó Las Hurdes ya han pasado a la Historia, la España de entonces ya no existe, y todo el mundo tiene acceso a las oportunidades del desarrollo, propio y colectivo, pero para eso solo hace falta un poco más de interés y responsabilidad, y que se consigue, en parte, suprimiendo la “Olla Gorda” donde todo el mundo va a pillar lo que puede.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo