Software Libre. Esclavitud sin cadenas
Sin duda el software libre es una muy buena opción, cuando se es un técnico o en la materia, o se dispone de acceso a uno, y a ser posible que no nos cobre, pues en caso contrario sería lo más similar a hacerse el harakiri.
Me explico más detalladamente. Cuando de trata de aplicaciones web en servidores, el software libre está muy bien, pues es una opción económica, por no decir gratuita, de tener acceso a una tecnología que de otro modo seria carísima, y además en estos servidos de alojamiento web existe la posibilidad de contar con soporte técnico gratuito o muy barato.
Ahora bien, si lo que vamos a equipos de escritorio, PC serán portátiles o fijos, la cosa ya cambia. Hay aplicaciones que van bien, como el OpenOffice, ya sea en Windows o Mac, aunque ni por asomo puede aproxima a las prestaciones de MS-Office, Apple iWork, Lotus SmartSuite o Corel WordPerfect, por decir algunos, pero para cuestiones básicas puede estar bien.
Aunque cuando se pasa al que el propio sistema operativo sea “libre”, o lo que es lo mismo Linux, la cosa ya cambia sustancialmente. Directamente no hace falta un técnico, si no lo somos, para que el chisme funcione correctamente, pues muchos periféricos no tendrá un controlador nativo, incluso configurar un simple wi-fi se pondrá en una odisea. Dependerá de la distribución linuxera, de que sea más conocida o menos, de los componentes con lo que se haya montado, etc.
Hasta el punto de que muchos desarrolladores de software libre como Novell, Red Hat o Mandriva, tienen versiones de pago que funcional más o menos como Windows o Mac, y otras versiones “bricolaje” que son gratuitas, para que cada uno se las apañe como pueda, si puede.
En consecuencia, software libre, sí, si tienes un servidor en internet y necesitas aplicaciones ejecutándose en línea, o bien tienes mucha paciencia, tiempo y ganas de “experimentar”; en caso contrario, para aplicaciones de escritorio, puedes adentrarte en el mundo de sorpresas de Windows, a la espera de un error, cuelgue, pantalla azul, de vez en cuando un poco de emoción no viene mal. Y también puede ir Mac, donde no tendrás cuelgues ni pantallas azules, ni tampoco “bricolaje” todo funcionara bien desde el principio con complicarte la existencia, con la curiosidad añadida de que el último Ubuntu se desarrolló en Mac con Leopard.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo