Qué no te la den con queso
Este es un dicho que salió de los bodegueros riojanos, pues antiguamente, aquello del tan traído tiempo inmemorial, cuando un comerciante, o tratante de vinos, iba a una bodega a hacer un cata para elegir que vinos comprar.
El bodeguero, cuando sabía que algún caldo era bueno pero tenía matices que no lo hacían merecedor de la calificación de muy bueno, para intentar hacerlo pasar como de esta última categoría y así sacar un precio mayor por él, lo que hacía era ofrecer primero queso al comprador antes de hacer la cata.
Si el vino era bueno, pero los matices para ser muy bueno eran tan insignificantes que solo un paladar muy exquisito podría detectar, como los de los sumilleres que iban de compras, el ofrecerles queso antes de la cata, hacía que parte de esa sensibilidad se perdiera, quedara adormecida por el lácteo, y en consecuencia que esos, pequeños, matices, entre la muy buena calidad y la muy buena calidad extra, no se notaran y el vino se vendía a mejor precio.
Obviamente cuando el comprador llegar a su casa, restaurante, hotel, tienda, almacén, bodega… y volvía a probar ese exquisito vino, ya sin queso previo, se daba cuenta de que se la habían dado con queso. Poniendo, en consecuencia, queso previo a sus clientes, y no dejando que él se la volvieran a dar queso antes de una cata.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo