Sindicatos, la extrema derecha mediática y el PP
Me cuesta trabajo pensar que en el Partido Popular puedan ser tan tontos, como para seguir al pie de la letra las indicaciones de la extrema derecha mediática de esta forma.
Desde antes del verano los medios de comunicación de la extrema derecha han iniciado una campaña contra los sindicatos, la negociación colectiva y los representantes en la empresas de los trabajadores, que han recibido descalificaciones de toda índole, imaginables y por imaginar.
Ahora Esperanza Aguirre, presienta de la CCAA de Madrid y conocida defensora de uno de estos altavoces mediáticos de la derecha extrema, ha dicho que va a recortar la cantidad de “liberados sindicales”, lo que como propaganda populista hacia su público objetivo puede estar muy bien, pero que desde el punto de vista de la Constitución, de la que tantas veces se apropian, y de otras muchas leyes del Estado, es ilegal.
También es asombroso ver como el Sr. Rajoy, en lugar a su lugarteniente de Madrid en su sitio, le sigue la corriente, y vive a sumarse a ese mensaje populista, demagógico e ilegal. Pero ya se sabe, en el PP no manda Rajoy que más bien es un mandado, y por mucho que el PP se quiera vestir de corderito, sus amistades les delatan…
A los señores del Partido Popular que dicen este tipo de tonterías, hay que aclararles que los delegados de personal, los Comités de empresa y el Crédito Horario, están recogidos en el art. 28 de la Constitución Española de 1978; la Ley Orgánica 11/1985, de Libertad Sindical; en los art. 62, 63 y 68 del Estatuto de los Trabajadores. Todas ellas leyes estatales que están muy por encima de las competencias de una comunidad autónoma por mucho que la presida Esperanza Aguirre.
Pese al paso de los años hay quienes no se acostumbran a que ya no hay un caudillo que ponga y disponga a su voluntad, ahora hay leyes hechas en el Parlamento y que sirven tanto cuando a ellos les gustan como cuando a ellos no les gustan.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo