…hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros…
El 19 de julio de 1936, con el golpe de Estado en marcha, el golpista y genocida Mola emitió la siguiente orden:
“Hay que sembrar el terror... hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros.”
Con anterioridad, el 25 de mayo de 1936, el mismo genocida impune dejó escrito en unas órdenes, en aquel momento secretas:
“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas.”
Aquel golpe de Estado llevaba consigo una operación de exterminio ideológico sistemático, que fue planificada detallada y minuciosamente con antelación, tal como hicieran sus amigos nazis en los muchos y diversos campos de concentración repartidos por Europa.
Los nazis tuvieron Núremberg, un juicio donde se les sentó en el banquillo y se les exigieron responsabilidades. En España no hubo “Núremberg” para los criminales, y peor aún, en España no ha habido justicia ni reconocimiento para los asesinado y exterminados por los genocidas.
Todo lo contrario, en ese país se persigue, encarnizadamente, a quien quiera que sea quien pretenda devolver un mínimo de dignidad a quienes fueron asesinados y enterrados, como perros, en fosas comunes en los arcenes de carreteras y caminos.
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo