La herencia de la duquesa de Alba y la iglesia de Santiago de Alba de Tormes
Estos días mucho se habla de la herencia de la duquesa de Alba, tanto que en los periódicos que he comprado hoy en todos merece un destacado titular, día que ha coincidido con mi visita a la localidad de Alba de Tormes, conocida, no solo por ser la cuna de Santa Teresa de Jesús aquella que levitaba y conversaba con el Altísimo tras despacharse un buen canuto, sino también, por ser cuna de don Gutierre Álvarez de Toledo.
Mi deambular por la villa de Alba de Tormes, tras las indicaciones de un amable y atento mesonero, aunque en realidad se trataba de un pub en que con cierto esfuerzo y agrado me ha improvisado un desayuno, modesto pero sabroso, que ha guiado mis pasos hasta la iglesia consagrada a Santiago, a la que se le supone existencia desde el siglo XII.
Deambulando por aquellas calles llamaba mi atención la proliferación de locales que en su denominación lucían “duque” o “ducal”, y aunque el pueblo en su nombre incluya “Alba”, en ningún momento se me ocurrió relacionarlo con la Casa de Alba, la de los duques ante los que la reina de Inglaterra debía ceder el paso de tropezarse con ellos en un lugar público, según se cuenta, hasta que llegué a la mencionada iglesia de Santiago.
En la puerta de ésta, hay un cartel, una plaza, que indica al visitante quien tiene sepulcro en su interior. Dos son sus huéspedes ilustres, uno de ellos la primera esposa de Lope de Vega, el Fénix de los Ingenios; el segundo Gutierre Álvarez de Toledo, personaje originario de la Casa de Alba, pues él fue el primer titular del Señorío de Alba de Tormes concedido por el rey Juan II de Castilla, en 1429.
Este hombre cedió el señorío a su sobrino Fernando Álvarez de Toledo, en 1438, a quien el rey concedió el título de conde de Alba de Tormes. Siendo el hijo de éste, García Álvarez de Toledo, quien en 1472 obtuvo el título de Duque de Alba.
Pues bien, tras todo lo dicho, y mientras los herederos de la Casa de Alba de se reparten la herencia de la actual duquesa, cuya fortuna publicada se estima en 3.000.000.000 de euros (tres mil millones), la iglesia en la que se encuentra enterrado el fundador de su titulo Gutierre Álvarez de Toledo, obispo de Palencia y arzobispo de Sevilla y Toledo, y primer señor de Alba de Tormes, actualmente se encuentra cerrada al público y en estado de prácticamente ruina.
¿La Casa de Alba, inmensamente rica entre los nobles ricos de España, no puede hacer una pequeña aportación, crear una fundación, algo que permita que la iglesia donde reposan los huesos de su primer miembro este adecuadamente conservada?
Un Saludo desde Murcia, Futuro Manantial Hispánico de Agua Desalada

La gente me señala
me apuntan con el dedo
susurra a mis espaldas
y a mí me importa un bledo